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Un espacio que invita a verter una opinión, tan simple como la que cada uno tiene, en una próxima me garantizaré de sondearla y consensuarla, estoy más que seguro que muchos serán los ansiosos en transmitirla. Es precisamente ansiedad la que sobra, aunque vivir el día a día nos ha hecho fuertes a esa clase de angustia, sin duda en otros países las ventas de ansiolíticos se deben haber disparado tanto como las de mascarillas, guantes, vitamina C… O eso pensamos, hasta que nos sucede, o alguien cercano, o a un vecino, o, un vídeo en las redes sociales, re-transmitido sin saciedad. Hasta entonces el recuerdo de no salir, de lavarse constantemente las manos y todas las demás precauciones, que como parte de un arraigo idiosincrático durará un par de horas, luego el auto-convencimiento de que todo está bajo control y que con “seguridad” es “seguro” tomarse algunas licencias. Aunque supiéramos la verdad, aun teniendo cifras, quizás sea poco lo que al respecto se pudiera hacer, dónde sí hay transparencia, la cantidad de contagios mantiene el ritmo de una epidemia de éste tipo, claro es, con autoridades responsables que persiguen soluciones y no inocentes. Pareciera que todo sigue su curso programado por los roles hasta el momento, en nuestro contexto ni una pandemia logra romper ciertos esquemas; contagios que continuarán y cuyas defunciones serán por cualquier otra causa, la política en boga, mientras, todo lo demás a la expectativa. Hay quienes no tienen más alternativa que confiar en su fuerza, exponerse en busca de un día del que varios dependen, otros, nomás porque sí, y otros padeciendo de nerviosismo, ansiedad, depresión y asociaciones. Casi todos coinciden en que mientras una vacuna es encontrada, y aun cuando esto suceda, tendremos que aprender a convivir con el COVID-19, referido a las medidas sanitarias y sociales, como muchos memes populares rezan; pero hay otras con las que no, y son las definitivas.

Rolando Dávila Sánchez

Managua, Nicaragua.

Félix García, sobre el viernes 20 de septiembre (madrugada)

Ha pasado tiempo desde que te leía y no sé cuánto más desde mi última respuesta, hoy que te escribo, la tarde de un soporífero primero de febrero del veinte-veinte. Sin duda, las horas no calzan, cómo te lo señalé ya una vez sobre eso de las madrugadas. Vos escribiendo 1:39 a.m., ella leyéndote a las 5:44, la última está más cerca de ser madrugada.

Para hoy me retracto de lo dicho una noche, no sé cuál, pero cálculo unas dos semanas antes de esta diatriba. Al fin la escucho a ella, a ese amor que te despeinó, así fuera en dos líneas, vaya que fuimos dos los sorprendidos, pareció una cita no muy fructífera, habrán sido los monosílabos. Pero es irónica su declaración, tu desesperación por escribir supera la de que seas leído, alma de poeta después de todo, pero ahí ya tenías tu conclusión. Al menos parece existir una especie de telepatía o telequinesis entre ustedes, ¿será que aún la haya?, tengo entendido que las almas que se quieren, se buscan.

También sorprende el tiempo transcurrido, de mayo a septiembre hay varias eternidades, caben numerosos infinitos, pero vos sabrás de viejas penas.

Pos… parece que tu locura azul se probó así misma, tal vez no era tan azul, ni tanta locura, o ni era locura azul o es que así mismo son. Por lo demás, y aunque no te guste, es rutinario, y ¿qué será lo que te molesta de ella? Tu talento se ha entumecido y pese a mis esfuerzos no querés salir del letargo, ¿serán tan fútiles mis esfuerzos? Palabras de amor muy bien dichas sin duda, pero ahora, ¿qué sentido tienen para que te causen molestia? Si tienen el rigor de lo que fue esa relación, juzgue usted mismo.

Con locura… y con azul…

Félix García, sobre el martes 28 de mayo de 2019 y Postrimerías

Han pasado tres días desde que te vi, querido homólogo, hoy, un 18 de enero de 2020, mantengo lo dicho, es, de cierto modo, repetitivo, aunque te desagrade. Bueno, la única novedad es que te respondió agradecida por ¿una dedicatoria? ¿Cómo es eso? No sabré de los demás si es la única copia que por error me habrás compartido.

Por lo demás, parece que ningún faustuoso regalo haya sido suficiente, por mucho que alegues una especie de seguridad y conveniencia, lo repetitivo es y es simple, las justificaciones son sólo eso.

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Sobre Postrimerías

Embelesado de lo cursi y lo imposible, sí, hoy no te soy muy benévolo, mi propio camino es siempre tortuoso y ya no quiero aprender más lecciones. Pero al fin, algo bueno, el poema tuyo que tanto me gusta, sencillamente es de lo mejor que llegará a escribirse alguna vez, tu talento es enorme pero te empecinas en no usarlo, ya quisiera poder escribir algo semejante.

Si mal no recuerdo, y recordar es mi único talento, lo habrás escrito por allá del 2006, cuándo párvulos aún, soñábamos tantas cosas… ahora, a la luz de los nuevos sucesos, ¿es para ella dedicada tan grandiosa obra de la poesía? Aun así, no le restaría hermosura, pero sí sorpresa a mi vida, en aquel entonces no recuerdo hicieras mención de dama alguna que fuera la dueña de tus noches insomnes de pensar, ¿era menos homólogo tuyo entonces? No podría concebir serlo menos que ahora, o preguntarme con certera verdad, que clase de calamidades azoraban tu alma que vertidas por tu pluma alcanzan tanta devoción y belleza, al punto incluso de no haber dicho palabra alguna.

Es largo el debate, para cuando estas líneas te alcancen, un encuentro será imperioso.

Rolando Dávila Sánchez

Félix García, sobre el TE AMO y otras fechas

Ni el último, aunque para estas fechas quizás sí lo sea (14 de enero de 2020) y para cuando se lea, pues quién sabe, si lo tuyo es una decisión ya tomada, pero pocas son las cosas inamovibles en la vida, o eso creo yo, a la espera de una sola. Como sea la bomba de tiempo estalló, nunca supe cuántos fueron los afectados, aunque ya parece un asunto resuelto, relativo también, si eras la efigie de la ética humana.

Palabras silvestres sin duda, también creía que era el verbo más bello y se me fue la vida en ello. Ese tiempo indefinido aún me marca desde la no-vida que llevo; pero te surgen las palabras que precisamente te reprocho, aunque solo vos sabes el peso de tu amargura.

Al igual que tu consorte, abandonar la creencia, me parecía un signo de realidad. Puesto que no parece haber ansía de ese entrecruce de caminos, claro es, me puedo equivocar como siempre.

No por fugaz deja de ser hermoso, creo que a eso precisamente le apostabas.

Sucedía un 22 de mayo de 2019

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… y para el jueves 23 de mayo de 2019

También tenía una brújula única, sin la cual todo esfuerzo y dirección alterna es fútil, se vuelve aleatoria a cada tanto. Supondría que a la fecha, tu rumbo es otro, el que daba por hecho sin duda.

Y los días siguen pasando amigo mío, por finito que sea, no encuentro la forma de hacerlo leve, pero espero de buena fe que los tuyos sí lo sean.

Cabría preguntarse, si alguna pasa por tu mente, esa justicia de vida que apelabas, ¿se produjo? A conciencia de ley, para todos los implicados. Opinar más de lo mismo, es redundante… juventud… vejez…

Rolando Dávila Sánchez

Félix García, del martes 14 de mayo al sábado 18 de mayo de 2019

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Amado Homologo, ahora, ¿cuáles son los días felices? Si lo sabes, exijo una respuesta sincera, yo ya no los tendré. Mis manos tiemblan al escuchar su nombre, mis ojos se entierran al piso si está cerca, también mi cuerpo quiere juntarse a ella, una caricia, un abrazo, un roce… lo que le sigue en tus palabras. Nadie dice que cinco líneas no sean suficientes para describir… describir qué, qué dirías ahora, ¿amor o sexo?

Ese amor pasional pudo ser mejor

Para el 15, leído y respondido un nueve de enero del año subsiguiente. Como mis ansías símiles de promesas que no llegarán a cumplirse nunca más, mis preguntas serían las mismas, qué pronóstico le puede seguir, a la pretensión inconclusa…

Cómo es ahora esa devoción…

No son preguntas retóricas, a la fecha me has confirmado que mis respuestas te alcanzan, más son parcos tus comentarios.

Hace algunos días me alcanzó Drexler, curioso, justo por E., quién asegura no creer en lo absoluto en la casualidad, como una suerte de destino que es distinta a mí creencia, hasta dónde creo entender. Y aunque lo escucho, no logro distinguir aquella tonada que asegurabas ser de ustedes para la posteridad.

Cuando leo sobre el sábado 18 de mayo de 2019, se me hace 13 de enero de 2020, hoy ya me abandonan las ánimas de responder en breve tus extensas argucias. Sin la lluvia de aquel sábado, diré que siento tu nostalgia, las deshoras, lugares inhóspitos, más bien, el que llevo conmigo. ¡Ay! De esos pasados recientes, y ni tantos, mi error fue el juicio y la crítica, pues qué si no eso me queda. Si por breve cómo el tuyo daría la sorpresa por emularlo. Pero qué más te diré, si por tiempos tu lenguaje fue uno, y no más aprendías por instinto otro.

Por recomendación e insistencia de Xiomara Centeno

Firmado por: Rolando Dávila Sánchez

Félix García, sobre el domingo 12 de mayo de 2019

Oh! Mi amigo, homologo, hay días que también extraño tanto verla, el timbre de su voz inconfundible para mis oídos, así risueña, así daga shakespeariana, no sé que pasaría si su aroma alcanza mi olfato, sólo tengo un acto, la muerte por asfixia en mutis, nunca camina hacia mí, mi espera es lo más tortuosa, no concreta. Amargura de esperar, y los recuerdos ahora son instantes suspendidos, ya solo la ausencia. Quizás ya haya llegado el símil que te saque, o haya robado, tu equilibrio de por sí inestable. Aunque mi dedicación es una promesa fútil más, mira, cómo la tuya. Y por palabras tan grandes, la acometida del fracaso es exponencial, ¿qué pensamiento alcanzaría a revertir aquella fuerza?

La brevedad… aquella de Kundera… al menos un último vestigio fue testigo de tu noble campaña, no creo tener esa suerte.

¿Inalienable? A veces nos perdemos más por los reiterativos, en empresas imposibles, físicas, metales, espirituales y metafísicas, aún las inexistentes a falta de locura.

Y se aproxima enero… sin cantos de cenzontles ni jilgueros, más bien tiene sabor a agosto, agosto… Los desatinos disfrazados de lucidez, una que hace tiempo no tengo, pero el amor trae consigo esa clase de desvaríos, parece que el tuyo no fue eterno.

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Foto cortesía de A. U.

Félix García, sobre el sábado 11 de mayo de 2019

La desdicha del tiempo relativo y encontrarse por siempre confinado al horizonte de sucesos, con la presión devastadora y sin temporalidad alguna.

Esperando una vida entera por un momento de máximas, que no dura tanto como se desea y cuyo desenlace es mero recuerdo, sin embargo lo haría, aún abrigo esa esperanza por inútil que sea.

Esta vez yo no estoy a la altura, quizás sea la nostalgia o el padecimiento que siento al vivir tu escena de añoranza y de amoríos, por no poder tenerla, o solo es mi colapso ocasional, del que no hay repuesta…

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Foto cortesía de A. U.